En mi país, por ley promulgada tras un referéndum con un 55% de apoyo, todos los hombres tenemos que esperar 30 segundos en las esquinas de las calles, hacer dos reverencias hacia el farol más cercano y dar una voltereta antes de cruzar. Esta es una ley que me parece injusta, que coarta la libertad sin razón.
Por otro lado, otra ley nos obliga a los ciudadanos a matar a nuestros padres cuando estos llegan a los 65 años, al perder su productividad y volverse una carga para los demás. Si bien hay argumentos racionales que la respaldan, no me parece una ley justa o correcta.
Tal vez me parece la primera ley injusta porque no conozco las razones que llevaron a promulgarla, y por tanto puedo estar equivocado al considerarla injusta. Tal vez mi conciencia es escrupulosa o muy laxa y la segunda ley me parece injusta sin serlo. Ante esta duda, ¿cuándo es legítimo seguir o transgredir la ley?
Me doy cuenta que son tipos distintos de injusticia. En el primer caso, obedecer la ley que creo injusta no me lleva a cometer una injusticia. La prudencia me indica obedecer. Si es injusta y la sigo, no hice mal. Si es justa y yo estaba equivocado, hice bien. Moralmente, si cumplo con la ley nunca pierdo.
El problema queda cuando me parece que cumplir la ley es cometer una injusticia, pero hay algún grado de duda al respecto. En el segundo caso cumplir la ley me haría culpable de hacer el mal. Si la ley es efectivamente injusta y la sigo, hago mal incluso si todo lo que hice fue legal. Por otro lado, si no la sigo también me puedo equivocar, al seguir a mi conciencia equivocada y no cumplir una ley justa. Haga lo que haga puedo perder.
Con algún grado de duda al respecto: ¿Qué hago si sospecho que matar a mis padres no es lo correcto, pero me doy cuenta, con humildad, que si la mayoría apoya la ley, existe la posibilidad de que yo sea el que está equivocado?
El próximo año mi papá cumple 65.
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